El halcón que dio su nombre a ‘Abenomics’

La gente pasa junto a una exhibición en Shinjuku, que muestra al primer ministro japonés Shinzo Abe anunciando su renuncia durante una conferencia de prensa televisada (28 de agosto de 2020)

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Shinzo Abe deja su cargo en un momento de gran incertidumbre en Japón

Como primer ministro de Japón con más años de servicio, Shinzo Abe era conocido por sus políticas duras y su estrategia económica característica de “Abenomics”.

Abe ha anunciado que dimitirá por motivos de salud, pero seguirá liderando el país hasta que se elija un sucesor.

Tras semanas de especulaciones, reveló que había sufrido una recaída de colitis ulcerosa, una enfermedad intestinal que le llevó a dimitir durante su primer mandato como primer ministro en 2007.

Su partida deja un potencial vacío de poder en el gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) en un momento crucial para Japón.

Ascender al poder

Apodado “el Príncipe”, Shinzo Abe proviene de la realeza política como hijo del ex ministro de Relaciones Exteriores Shintaro Abe y nieto del ex primer ministro Nobusuke Kishi.

Abe, de 65 años, fue elegido parlamentario por primera vez en 1993, y en 2005 se convirtió en miembro del gabinete cuando el entonces primer ministro Junichiro Koizumi lo nombró para el alto perfil de secretario jefe del gabinete.

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Título de los mediosShinzo Abe: “Pido disculpas a la gente de Japón”

Su ascenso pareció completo en 2006, cuando se convirtió en el primer ministro más joven de la posguerra de Japón.

Sin embargo, una serie de escándalos, incluida la pérdida de registros de pensiones del gobierno, que afectaron a unos 50 millones de reclamos, afectaron su administración.

Una gran pérdida para el PLD siguió en las elecciones a la cámara alta en julio de 2007, y en septiembre de ese año renunció debido a una colitis ulcerosa.

En 2012, Abe regresó como primer ministro y dijo que había superado la enfermedad con la ayuda de medicamentos.

Posteriormente fue reelegido en 2014 y 2017, convirtiéndose en el primer ministro con más años de servicio en Japón en el proceso.

La popularidad de Abe ha fluctuado, pero no ha sido cuestionado en gran medida como primer ministro debido a su influencia en el PLD, que modificó sus reglas para permitirle servir un tercer mandato como líder del partido.

Estabilidad y escándalo

Por Yuko Kato, editora digital, BBC News Japan

Shinzo Abe deja un legado de estabilidad y una sólida base de poder centralizada que permitió que las políticas de estímulo enérgicas revivieran la economía.

También mejoró las relaciones con Estados Unidos al cortejar al presidente Donald Trump, a menudo en el campo de golf.

Sin embargo, su gobierno también se vio envuelto en un escándalo, que incluyó comentarios sobre favoritismo y destrucción deliberada de registros públicos. Cuando se produjo la pandemia de coronavirus, sus respuestas a menudo fueron criticadas por ser lentas, ineficaces y desconectadas.

Y quizás lo más importante para Abe, su preciado – y muy controvertido – deseo de revisar la constitución pacifista de Japón bajo su supervisión, ha fracasado, al menos por ahora.

La pandemia golpea la popularidad

Abe es conocido por su postura de línea dura sobre defensa y política exterior, y durante mucho tiempo ha buscado enmendar la constitución pacifista de posguerra de Japón.

Sus puntos de vista nacionalistas a menudo han aumentado las tensiones con China y Corea del Sur, particularmente después de su visita en 2013 al santuario Yasukuni de Tokio, un sitio controvertido vinculado al militarismo de Japón antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

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Los nacionalistas recuerdan a los muertos de la guerra de Japón: la visita de Shinzo Abe a Yasukuni causó ira

En 2015, impulsó el derecho a la autodefensa colectiva, lo que permitió a Japón movilizar tropas en el extranjero para defenderse a sí mismo y a los aliados bajo ataque.

A pesar de la oposición de los vecinos de Japón e incluso del público japonés, el parlamento japonés aprobó este controvertido cambio.

Su objetivo más amplio de revisar la constitución para reconocer formalmente al ejército de Japón sigue sin cumplirse y sigue siendo un tema divisorio en Japón.

También es conocido por “Abenomics”, su política económica característica basada en la relajación monetaria, el estímulo fiscal y reformas estructurales.

Estas medidas llevaron a un crecimiento durante su primer mandato, pero las desaceleraciones posteriores plantearon dudas sobre la eficacia de Abenomics.

La popularidad de Abe se ha visto afectada recientemente por las preocupaciones sobre su manejo de la pandemia Covid-19.

Las mascarillas de tela lavables distribuidas por el gobierno, denominadas “Abenomasks”, fueron criticadas por ser demasiado pequeñas y llegar tarde.

También ha habido preocupaciones de que la campaña “Go to Travel” destinada a impulsar el turismo nacional haya provocado un resurgimiento del Covid-19.

Los intentos de reactivar la economía también han enfrentado desafíos, con datos publicados en mayo que muestran que Japón entró en recesión por primera vez desde 2015.

Lucha de poder potencial

Los rumores sobre la salud de Abe comenzaron a extenderse a principios de agosto, después de que la revista semanal Flash informara que había vomitado sangre en su oficina en julio.

El secretario en jefe del gabinete, Yoshihide Suga, negó el informe, pero la especulación aumentó después de que Abe ingresó en el Hospital Universitario Keio de Tokio el 17 de agosto.

Fuentes gubernamentales sugirieron que podría estar “cansado” debido a los esfuerzos contra la pandemia, y el viceprimer ministro Taro Aso dijo que el primer ministro había trabajado 147 días consecutivos hasta junio.

Jun Azumi, del opositor Partido Constitucional Democrático de Japón, cuestionó si la salud del primer ministro estaba interfiriendo con sus funciones.

El 24 de agosto, el mismo día en que se convirtió en el primer ministro con más años de servicio continuo en Japón, Abe regresó al Hospital de la Universidad de Keio, lo que generó más especulaciones sobre su futuro.

Su anuncio de renuncia el 28 de agosto puso fin a los rumores. Sin embargo, puede conducir a una lucha interna entre las facciones del PLD, porque se negó a nombrar un sucesor.

Sin Abe, el PLD parece carecer de alguien cuya influencia pueda superar las divisiones internas del partido.

El próximo primer ministro de Japón enfrentará así el doble desafío de obtener el control del partido mientras ayuda al país a reconstruirse durante una pandemia.

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