Nota del médico: el coronavirus y las consecuencias para la salud mental

Incluso antes de la pandemia de COVID-19, la cantidad de personas con problemas de salud mental en todo el mundo era asombrosa.

Según las últimas estimaciones, cerca de mil millones de personas padecen algún trastorno mental como depresión o ansiedad.

Con la pandemia continua y las consecuencias económicas y de salud cada vez más evidentes, la preocupación por nuestra salud mental, tanto ahora como en el futuro, está creciendo.

El miedo y la ansiedad han aumentado.

Aunque todavía no tenemos una imagen completa de cómo la pandemia ha afectado la salud mental de las personas y, de hecho, esta imagen cambiará con el tiempo, está claro que el impacto es generalizado.

A medida que la infección se extendió por todo el mundo, también lo hizo el miedo, a infectarnos o enfermarnos, y a ver afectados a familiares y amigos.

Los niveles de ansiedad también han aumentado a medida que nuestras rutinas diarias cambiaron sustancialmente, mientras intentamos equilibrar nuestra vida laboral con la educación en el hogar y nuestro acceso a la atención para otras afecciones de salud se hizo más difícil. Esto sin mencionar el aislamiento que sienten las personas que viven solas o sin contacto regular con sus redes habituales.

A medida que pasaron los meses, y muchos de nosotros pudimos volver a algo parecido a una vida normal, algo de la preocupación y ansiedad iniciales se han aliviado. Pero esto no es de ninguna manera universal y quedan preguntas: ¿Cuándo terminará esto? ¿Podré conservar mi trabajo? Si pierdo mi trabajo, ¿podré encontrar otro?

Qué podemos hacer para proteger nuestra salud mental

Sabemos que un abrazo no puede ser reemplazado por horas de videoconferencia. El contacto físico es fundamental para los seres humanos. Pero estamos en la posición única y sin precedentes de tener que sacrificar algunas de las cosas que normalmente haríamos para mantenernos a salvo.

Afortunadamente, es mucho lo que podemos hacer para proteger nuestra salud mental durante estos tiempos de incertidumbre.

1. Ten una rutina: Manténgase al día con las rutinas diarias tanto como sea posible o cree otras nuevas. Levántese y acueste a la misma hora todos los días. Manténgase al día con la higiene personal. Consuma comidas saludables en horarios regulares. Hacer ejercicio regularmente. Asigne tiempo para trabajar y tiempo para descansar y tómese el tiempo para hacer las cosas que disfruta.

2. Mantente en contacto: El contacto social es importante. Manténgase en contacto regular con personas cercanas a usted por teléfono y canales en línea si no puede verlos en persona. Incluso si solo se trata de hablar con un vecino sobre la cerca o al otro lado del balcón, el contacto social puede ayudarlo a mantenerse conectado con las personas que lo rodean y a sentirse parte de una comunidad. Ayude o apoye a otros en su comunidad también, si puede.

3. Evite el alcohol y las drogas: Limite la cantidad de alcohol que bebe o no beba nada de alcohol. No empiece a beber alcohol si no lo ha hecho antes. Evite el consumo de alcohol y drogas como forma de lidiar con el miedo, la ansiedad, el aburrimiento y el aislamiento social.

4. Minimice las fuentes de noticias y el tiempo frente a la pantalla: Manténgase informado sobre lo que está sucediendo, pero restrinja la cantidad de tiempo que pasa revisando las últimas noticias si esto lo hace sentir ansioso. Regístrese una o dos veces al día. Sea consciente de cuánto tiempo pasa frente a una pantalla todos los días. Asegúrese de tomar descansos regulares de las actividades en pantalla. Utilice sus cuentas de redes sociales para promover historias positivas y esperanzadoras y corregir la información errónea donde sea que la vea.

5. Comuníquese cuando necesite ayuda: Habla con alguien de tu confianza. Si se siente abrumado por la tristeza o la ansiedad, busque ayuda profesional.

Se necesita más inversión

En promedio, los gobiernos gastan menos del 2 por ciento de sus presupuestos de salud en salud mental. Esto no es suficiente.

Relativamente pocas personas en todo el mundo tienen acceso a servicios de salud mental de calidad. En los países de ingresos bajos y medios, más del 75 por ciento de las personas con afecciones de salud mental no reciben ningún tratamiento para su afección. Las graves deficiencias que aún existen en la atención de la salud mental son el resultado de una inversión insuficiente crónica durante muchas décadas en la promoción, la prevención y la atención de la salud mental.

Ahora es el momento de restablecer el equilibrio y aumentar la inversión en salud mental, en todos los niveles. Nuestro futuro depende de ello.

Reply